LA TORRE DE TAUSTE

Durante unos cuatro siglos Gallur y los pueblos colindantes formaron parte de Al-Andalus. A pesar de ello, apenas hay restos arquitectónicos o arqueológicos de esta etapa. Cuando el rey aragonés, Alfonso I «el Batallador», conquistó estos territorios entre los años 1118-1119, intentó que los vencidos no se marcharan. Fue permisivo con la población islámica, a la que permitió conservar su religión. Esto hizo que el Valle del Ebro tuviera una alta concentración de población mudéjar (musulmanes que vivían en territorio cristiano), que en su mayoría vivía dedicada a los cultivos de regadío.

Aquellos mudéjares han dejado huella a través de sus edificios. Que nadie piense que el arte mudéjar se reduce exclusivamente a las técnicas constructivas de los musulmanes que vivían en territorio cristiano, sino que es una adaptación de este arte a los estilos arquitectónicos procedentes de Europa. Es una mezcla de estilos cristianos (románico, gótico y renacentista) y musulmanes.

Lo característico del mudéjar es el uso del ladrillo, frente a la piedra de las catedrales europeas que exigían el uso de contrafuertes; la edificación de techumbres planas de madera, en lugar de bóvedas de piedra; decoraciones geométricas y florales, y la utilización de yeserías. Se trata del triunfo de la albañilería, del alarife sobre el cantero. Las autoridades de estos reinos se dieron cuenta de que el ladrillo que utilizaban los mudéjares permitía construir mucho más rápido y además era mucho más barato que la piedra. Por ello, empezaron a contratar a albañiles mudéjares en vez de a canteros cristianos. Al final, los constructores cristianos y judíos aprendieron las técnicas utilizadas por los mudéjares y las utilizaron en sus edificios.

Testimonio de este tipo de arquitectura es la iglesia de San Pedro Apóstol de Alagón. Durante un tiempo se consideró a la torre campanario de la iglesia de Santa María de Tauste, junto con la de San Pablo y la de la Seo de Zaragoza (hoy en día recubierta de un «forro» barroco), como las torres mudéjares más antiguas de Aragón, del siglo XIII y de características similares.

Se creía que en el siglo XIII se construyó en estilo gótico-mudéjar la iglesia de Santa María de Tauste, empezando por la parte del altar (ábside), y que, al finalizar su construcción, se añadió la imponente torre campanario que hoy vemos, también de estilo mudéjar. Sin embargo, ya en el año 1937, durante la Guerra Civil, el arquitecto Francisco Íñiguez Almech advirtió que las torres de la iglesia de Santa María de Tauste, de San Pablo y la Seo de Zaragoza, eran minaretes de antiguas mezquitas de época andalusí.

Los estudiosos rechazaron su hipótesis porque tenían forma octogonal y estos baluartes se componían de una torre interior y otra exterior, unidas por una escalera. Este tipo de construcciones se hacían en Al-Andalus en el siglo XIV (un ejemplo de ello es la Giralda de Sevilla). Si la técnica constructiva era del siglo XIV, esas torres de Tauste y Zaragoza no podían ser de época andalusí porque desde el siglo XII esas tierras estaban en manos cristianas. Por lo tanto, tenían que ser mudéjares.

Pero el tiempo ha dado la razón a Francisco Íñiguez Almech. Los arquitectos Jaime Carbonel Monguilán, Javier Peña Gonzalvo y José Miguel Pinilla han demostrado que la torre de Tauste era un minarete de una mezquita, anterior a la ocupación cristiana, desde donde el almuecín llamaba a los fieles a la oración. Después, donde estaba la antigua mezquita, se construyó la iglesia de Santa María, respetando únicamente el minarete del antiguo templo islámico. Con el tiempo la iglesia se unió al antiguo minarete y se abrieron ventanales en la parte superior de la torre para colocar unas campanas y que desempeñara la función de campanario de la iglesia. Los argumentos que han dado son muchos:

  • La iglesia de Santa María de Tauste está orientada hacia el sureste, en dirección a la Meca (al igual que todas las mezquitas), y no hacia el este, como el resto de las iglesias.

  • En la decoración exterior aparece en escritura cúfica (islámica) la frase: «no hay más Dios que el Justo». Este tipo de inscripciones cúficas aparecen también en alminares funerarios de Iraq, Irán y Afganistán, que son anteriores al siglo XII.

  • Es difícil sostener que mudéjares contratados para edificar el campanario de un templo cristiano inscribieran en él, a modo decorativo, una profesión de fe del islám.

  • Hay una grieta entre la iglesia y la torre, por medio de la cual se observa que el acabado exterior de ambos edificios es distinto. En el caso de la torre ese acabado es imposible de hacer sin espacio, con una construcción pegada. Esto demuestra que se construyó antes de que se levantara la iglesia.

  • El alminar de Tauste no es como el típico minarete del siglo XIV de algunas localidades de Al-Andalus, compuesto de una torre interior y otra exterior, unidas por una escalera. Se trata de una única torre maciza con un muro de gran espesor, dentro del cual hay una escalera, que está dividida internamente por estancias superpuestas.

También se cree que la torre de la iglesia de San Pedro de Alagón no es mudéjar, sino que es el antiguo minarete de una mezquita, al que luego se unió la iglesia que hoy vemos. Así que si paseáis por Tauste y Alagón, sabed que sus imponentes torres son el único testigo en los alrededores de Gallur de nuestro pasado islámico.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en historia por la Uni. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

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