EL FIN DE LOS TEMPLARIOS EN LA COMARCA

La Orden del Temple tuvo mucha importancia, influencia y pujanza en el reino de Aragón. La monarquía aragonesa la engrandeció y la utilizó en sus políticas expansionistas contra los andalusíes. Es por eso que tenía posesiones por todo el reino. En concreto, en nuestra comarca estaban las encomiendas de Boquiñeni y de Novillas, a la que pertenecía Gallur.

Pero nada dura eternamente y las torres más altas caen. A finales del siglo XIII los templarios estaban a punto de desaparecer. El rey Felipe IV de Francia, atenazado por la crisis económica causada por las continuas guerras, quiso hacerse con los bienes templarios y orquestó una campaña de desprestigio contra ellos. Convenció al papa Clemente V, también francés, de que estos monjes guerreros renegaban de cristo, eran homosexuales, adoraban ídolos, etc. Entonces el papa ordenó a todos los príncipes de la cristiandad que arrestaran a los templarios. En Francia no sólo se les detuvo, sino que además se les ejecutó. Inglaterra, Portugal y Aragón no estaban de acuerdo con las ordenanzas del Vaticano pero se atuvieron a ellas.

En Aragón, viendo lo que había pasado en Francia, los templarios intuyeron lo que se les avecinaba y se acantonaron y resistieron en castillos como el de Monzón, Chalamera, Cantavieja, Villel, Libros y Castellote. Entre el año 1307 y el año 1309, poco a poco, el rey Jaime II fue tomando las posesiones y castillos de los templarios. Los últimos en rendirse fueron los de Monzón y Chalamera, donde los ejércitos reales tuvieron que emplearse a fondo, utilizando las técnicas de asedio más modernas del momento.

Nuestra comarca no fue una de las zonas donde resistieron los templarios. Ya en diciembre del año 1307, el monarca se hizo con sus posesiones del lugar. A esto le sigue un período caótico, que dura del 1307 al 1318, en el que hay cambios continuos en los tenentes de estos señoríos y que culmina con la cesión de las antiguas encomiendas de los templarios a los hospitalarios, otra orden militar de gran importancia.

Todo comienza cuando en diciembre de 1307 Jaime II cede las encomiendas templarias de Boquiñeni, Novillas, Ambel, Tarazona y Añesa a Esteban de Marcuello, vecino de Zaragoza. Sin embargo, entre septiembre de 1308 y septiembre de 1316, el notario real Beltrán del Valle se encarga de gestionar todas las posesiones templarias del reino. Al final, fue el baile general, Rodrigo Gil Tarín, quien se hizo cargo de todas estas posesiones hasta que se entregaron en el año 1318 a los hospitalarios.

Para complicar más el asunto, al mismo tiempo que se hacía señor de todos estos lugares a Esteban de Marcuello, se entregó Boquiñeni, Añesa y Novillas a los hermanos Esteban y Guillermo de Roda, quienes gestionaban las minas de sal de Remolinos y del Castellar. Era la manera que tenía la monarquía de pagar a estos dos hermanos por sufragar las campañas militares contra los templarios de Monzón.

A partir del año 1308 se decidió que todas las posesiones templarias del reino estuvieran en manos del notario real, Beltrán del Valle. Sin embargo, en el año 1310, este nuevo señor tuvo que afrontar que se entregara Boquiñeni a Fernán López de Luna, como pago por unas caballerías que aportó en el malogrado sitio de Almería. Esta fue una campaña conjunta entre el rey de Castilla y el de Aragón para hacerse con una de las ciudades más importantes y uno de los mejores puertos del reino nazarí de Granada. No obstante, Fernán López de Luna nunca tomó posesión de la encomienda de Boquiñeni. Lo único que le interesaba eran las rentas de dicha encomienda, que le proporcionaba Beltrán del Valle.

En el año 1315 en la ciudad de Zaragoza, con no pocas triquiñuelas legales, pleitos y juicios, se subastó la recaudación de las rentas de Boquiñeni por dos años. Tiempo después, en el año 1317, el rey Jaime II entregó parte de la recaudación tributaria de Boquiñeni y Novillas a Don Artal de Luna, el que derrotó y sometió a los templarios de Monzón. El motivo era que el monarca quería facilitar el matrimonio de su hijo y heredero, Alfonso IV, con la hijastra de Don Artal.

Al final, en noviembre de 1317, siguiendo órdenes del Vaticano, Jaime II ordenó al baile general del reino, Rodrigo Gil Tarín, que entregara todas las antiguas posesiones de los templarios a la Orden del Hospital. Para no perjudicar a Don Artal, mandó que se hiciera una excepción con Boquiñeni, Novillas, Razazol (Gallur), Ambel y Ricla hasta que se pudieran reemplazar las rentas que obtenía Don Artal de todos estos pueblos por las de otros lugares.

Hubo tensiones porque la Orden del Hospital no cumplió las disposiciones del rey e inmediatamente reclamó todos esos pueblos, perjudicando a Don Artal. Oficialmente los hospitalarios se hicieron con ellos en el año 1318.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

•Almau Supervía, J.L. (2012); Boquiñeni en la historia. De la encomienda templaria al Ayuntamiento constitucional (siglos XII-XIX), Ediciones VJ, Valencia.

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