LAS ENFERMEDADES DE NUESTROS MAYORES

Las plagas sufridas por los habitantes de un pueblo dicen mucho de su historia porque la enfermedad siempre ha condicionado el modo de vida de los humanos. Es algo que lamentablemente estamos sufriendo con severidad en los últimos meses. Con la aparición de la penicilina, en los años cuarenta del siglo XX, todas las enfermedades infecciosas y bacteriológicas fueron barridas del mapa. Hoy en día nos preocupan los virus, los cánceres y las afecciones genéticas. Pero con anterioridad a la primera mitad del siglo XX la principal preocupación sanitaria eran las enfermedades infecciosas como la tuberculosis, el tifus, el cólera, etc., provocadas por bacterias que con el calor se multiplicaban. Por lo tanto, la estación de la primavera-verano era un período de enfermedades. Había gente que echaba cuentas y planificaba su vida sexual para que el parto tuviera lugar en otoño-invierno. Así, el nuevo miembro de la familia llegaría a la peligrosa estación del verano con algo más de fuerzas que si fuera un recién nacido.

En los años treinta se contabilizaban en Gallur entre noventa y cien casos anuales de fiebres tifoideas, causadas por la bacteria salmonella typhi que aparece en la fotografía de cabecera, y otros trastornos intestinales provocados por la bacteria coli. Ante esta situación se hizo un estudio farmacológico en el año 1934 y se descubrió que ambas bacterias estaban muy presentes en el agua de la fuente del canal.

Posiblemente se filtrarían sustancias excrementicias, fundamentalmente orinas, de los corrales situados a mayor altura que el cauce de la fuente. Las recomendaciones sanitarias fueron: que se extremara la limpieza de los corrales que podían ser causantes de la contaminación, que los galluranos se abstuvieran de beber esa agua hasta que los análisis repetidos indicaran que había mejorado su composición y, por último, la instalación de una depuradora a base de cloro.

Pasada Guerra Civil, concretamente en el año 1944, tenemos constancia del brote de una nueva epidemia bacteriológica: el tifus. Por este motivo, entre los meses de enero y marzo, el ayuntamiento de Gallur tuvo que invertir 55 pesetas en la desinfección de las dependencias municipales, escuelas, cárcel, etc.

Hoy nos cuesta imaginar vivir con todas estas enfermedades deambulando entre nosotros. Los antibióticos hicieron un buen trabajo y lo vemos como algo propio de países tercermundistas, como una situación muy lejana en el tiempo. Pero es una realidad cercana que han vivido todos nuestros abuelos y que formó parte de su educación, cultura, costumbres y manera de entender el mundo.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en historia por la Uni. de Zaragoza

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