GALLUR DURANTE EL GOBIERNO FRANCÉS (AGOSTO-NOVIEMBRE 1809)

Mucho se habla de la Guerra de la Independencia en nuestro país pero, ¿qué hay del gobierno francés durante aquellos años? Desde el Centro de Estudios Galluranos vamos a hacer periódicamente una serie de publicaciones sobre cómo era la vida en nuestro pueblo durante los años de dominación francesa. Hace semanas publiqué la primera entrada de esta sección, en la que relataba lo ocurrido entre junio y julio de 1809 (quien quiera releer el artículo que pinche en este enlace https://cesgallur.net/2020/10/14/gallur-durante-el-gobierno-frances-junio-julio-1809/). Vamos con la segunda entrada, que abarca lo acontecido entre agosto y noviembre de 1809.

El mes de agosto comienza con el requerimiento de las autoridades francesas de 8000 reales de vellón al partido judicial de Borja. Todos los municipios del partido tenían que contribuir y a Gallur le tocaba aportar la friolera de 395 reales y dos maravedíes. Todo esto se tenía que pagar en ocho días. Usando las palabras textuales encontradas en el archivo municipal, los dirigentes napoleónicos advierten de que:

Será inevitable que los principales de los pueblos sean arrestados y conducidos a Zaragoza si no hacen ejecutiva en el término de ocho días.

Es decir, que los cargos públicos de los ayuntamientos si no querían acabar en la cárcel de Zaragoza, no tenían más remedio que cumplir con esta ordenanza. El cómo lo hicieran no era de la incumbencia de los altos mandos franceses. Si los miembros de un ayuntamiento recientemente nombrados, como era el caso de Gallur, tenían que subir los impuestos a sus conciudadanos de manera exorbitada, incluso sobre productos de primera necesidad y alimentos; era su problema.

Esto colocaba a los responsables del pueblo en una situación muy delicada en la que estaban contra la espada y la pared. O se granjeaban el odio de sus vecinos o eran arrestados. Parece ser que las medidas tomadas no fueron suficientes para satisfacer los deseos de los invasores, no se pudo abonar y aportar la cantidad requerida, y en varios miembros del ayuntamiento se cumplieron las amenazas arriba expuestas. Todo esto se puede intuir, ya que tenemos constancia de un relevo en la corporación local del ayuntamiento a los pocos días. El 27 de agosto de 1809, el mismísimo mariscal Suchet firmó y autorizó el nombramiento de Antonio Domeco de Jarante como primer regidor y de Ramón Cotored como síndico procurador.

El uno de octubre de ese mismo año se eligieron como diputados del común a Manuel Blancas y a Francisco Ortega. Éstos son unos cargos públicos que se originan a finales del siglo XVIII y que son una especie de defensores del pueblo. Hacen de intermediarios entre las autoridades locales y el común (el pueblo), con el fin de evitar que estallaran motines contra los altos impuestos. Al ejército invasor francés, que se abastecía y mantenía gracias a los bienes de las gentes de los lugares por los que pasaban, les interesaba tener a los diputados del común de su parte. Esto explica estos nuevos nombramientos por estas fechas.

Las gravosas peticiones y requerimientos no quedaron ahí. El 18 de octubre los galluranos tuvieron que entregar una buena cantidad de sábanas y aperos. Por último, el 8 de noviembre tuvieron que llevar todos sus caballos y yeguas a Mallén para ser empleados por el ejército francés. A los infractores se les penalizaba con una multa de 50 duros.

En definitiva, las autoridades napoleónicas presionan constantemente a las locales (después de ocuparse de que sean afines), con todo tipo de ordenanzas, peticiones y gravosos requerimientos. Lo que se hace con esto es sustituir los saqueos de las tropas invasoras por impuestos. Funciona como una máquina bien engrasada, es más civilizado y menos violento pero el resultado es parecido: el empobrecimiento y miseria de las masas.

Todo esto genera el caldo de cultivo idóneo para que los desesperados se echen al bandidaje. Por ejemplo, los documentos del ayuntamiento nos dan cuenta de un robo en el monte de Gallur. Entre los bienes hurtados se encuentran: un macho, una mula, un caballo, plata y aceite. Los ladrones fueron apresados y, por las descripciones que nos hacen de los reos, son todos hombres jóvenes, de entre 20 y 35 años, humildes labradores y jornaleros de diversa procedencia: Luceni, Tauste, Grisén y Pedrola.

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza.

BIBLIOGRAFÍA

  • Blanco Lalinde, L. (1995); Historia de la villa de Gallur, Ayuntamiento de Gallur y Diputación de Zaragoza.

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