LA AZUCARERA DE GALLUR

Agua, sol y guerra en  Sebastapol eran las circunstancias soñadas por cualquier campesino español de interior y que se daban en los años cuarenta y cincuenta del siglo XIX. Todo era felicidad para los grandes terratenientes de aquella época. Fueron unos años soleados de mucha lluvia que hicieron prosperar los campos de trigo, cuyos granos podían ser transportados hasta la costa por ferrocarril y vendidos por toda Europa, desabastecida del trigo ucraniano porque la Guerra de Crimea imposibilitaba la llegada de los cereales del este. Se aspiraba a convertir a España en el granero de Europa.

Todo cambió en los años ochenta del siglo XIX. Las condiciones climáticas empeoraron e hicieron caer la producción de cereal. Además se acabó la Guerra de Crimea y el ferrocarril también llegó a países como Argentina y Australia. Los barcos de vapor, en muy poco tiempo, traían a Europa toneladas de grano, cultivadas en el interior de estos países y llevadas a sus costas por tren. Los precios del trigo bajaron y el campo español se arruinó.

Había que buscar una alternativa. A los ingenieros agrónomos Manuel Rodríguez Ayuso y Julio Otero de la Granja Agrícola de  Zaragoza se les ocurrió que sería buena idea, dadas las características climáticas del lugar y a la tipología del suelo, cultivar remolacha en los regadíos del Ebro. Estas plantas daban un azúcar de excelente calidad y eran resistentes al frío y al pedrisco. La pérdida de Cuba en el año 1898 incentivó todavía más el cultivo de la remolacha.

No es casualidad que el auge poblacional de nuestro pueblo se produzca a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ya que tras El Desastre de 1898, muchos pueblos de la Ribera Alta del Ebro se dotarán de una azucarera. Con la independencia de Cuba, España perdió a su principal proveedor de azúcar de caña. La caña de azúcar es un cultivo tropical que no se puede dar en España y por eso fue sustituido por el azúcar de remolacha. Gallur no fue una excepción y en 1900 se estableció una industria azucarera en la villa.

Por el canal se transportaba en barcazas la remolacha cultivada en los campos galluranos y de los aledaños. Esta se depositaba en unos almacenes situados junto al canal. Buena parte de ella iba a parar a la azucarera donde se refinaba. Una vez era refinado se cargaba el azúcar en los trenes, bien en la línea Zaragoza-Logroño o en el ferrocarril Gallur-Sadaba, conocido como el tren de las Cinco Villas.

En el año 1903 se constituyó la Sociedad General Azucarera de España (SGAE), en la que enseguida se integraron las ocho azucareras que en esos momentos estaban en funcionamiento en Aragón, entre las que estaba la Fábrica Nuestra Señora del Pilar de Gallur, que en 1904 se unió al grupo de la SGAE. Esta unión supuso el cierre temporal de la fábrica gallurana, que reabrió en el año 1907. He aquí unas cuantas fotografías de la fábrica, cortesía de Carlos Gracia Casado, concejal de cultura y director del Centro de Estudios Galluranos.

Desde 1921 hasta su cierre en 1926 la azucarera gallurana jugó el papel de raperie de la Azucarera de Alagón. Es decir, en Gallur se almacenaba, se lavaba, se trituraba, se secaba la pulpa y se extraía el jugo de la planta. Después, este jugo se transportaba por una tubería hasta la Azucarera de Alagón, donde se extraía el azúcar.

Desde 1926 hasta los años sesenta las instalaciones se usaron como almacén de la remolacha que se transportaba por tren hasta Alagón.

En el año 1972 la Cooperativa de Viviendas de San Antonio consiguió que se derribara la fábrica para construir un nuevo ensanche habitacional. Estas viviendas nunca se construyeron y se ha quedado un solar vacío, perdiéndose la oportunidad de conservar un patrimonio histórico industrial, que se ha perdido por completo para siempre. El caso de Gallur no es un caso aislado. Hoy en día la sociedad está interesada en la conservación de vestigios romanos, medievales o de la Edad Moderna pero falta mucha concienciación en la restauración y aprovechamiento del patrimonio industrial.

Por gentileza de Carlos Gracia Casado puedo mostraros las fotos de su derribo.

Los únicos restos que se conservan son los que aparecen en la ilustración de la derecha, pasarelaque son de una pasarela que transportaba agua del canal a la fábrica.

 

 

 

 

 

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

  • Biel, P. (2018); “El patrimonio industrial remolachero en Aragón: estado de conservación, catalogación e intervención”, en Castillo Ruiz, J. y Romero Gallardo, A. (cords.), Patrimonio cultural, remolacha y nuevas tecnologías. El paisaje agroindustrial de la remolacha en la vega de Granada a partir de la reconstrucción en 3D de la Fábrica de Nuestro Señor de la Salud de Santa Fe, Universidad de Granada, pp. 163-227

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