GALLURANOS EN LA DIVISIÓN AZUL

La información mostrada en el presente artículo procede de las Actas XV de las Jornadas sobre la historia de Taute, que me han sido facilitadas por nuestra colaboradora Carmina Gascón. En dichas actas hay un capítulo dedicado a taustanos que formaron parte de la famosa División Azul, aquella tropa de “voluntarios” españoles que lucharon codo con codo con los nazis contra los soviéticos en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial en el infernal y gélido frente del este. Es por ello que el capítulo se prodiga en las peripecias y andanzas de los taustanos que formaron parte de aquella expedición. Pero de vez en cuando aparece algún personaje de los pueblos aledaños, como Ejea, Remolinos y también Gallur. Es probable que hubiera más galluranos que ingresaran en aquel cuerpo de voluntarios de los que vamos a nombrar en este artículo. Sería interesante que en el difícil caso de que continuaran con vida, nos contaran su experiencia o que lo hicieran sus familiares y publicar así otro artículo más completo.

Los primeros reclutas fueron los del verano del año 1941. Este primer batallón se nutrió de un buen número de militares, aunque la mayor parte de sus integrantes eran falangistas. No es casualidad, por tanto, que Tauste fuera uno de los pueblos aragoneses que aportó más hombres a la división en proporción a su número de habitantes, pues había sido uno de los primeros pueblos donde tuvo presencia la Falange y donde más adeptos tuvo.

Entre las motivaciones de los reclutas estaban las ideológicas –combatir a los comunistas a los que consideraban causantes de la Guerra Civil-, enmascarar un pasado socialista de su familia o de ellos mismos y dejar de sufrir las represalias del gobierno franquista, o las promesas económicas del régimen a aquellos que se alistaran. Se intentaba dar una buena imagen de España a los alemanes, así que no era admitido cualquiera. Los delincuentes o aquellos que no fueran “ideológicamente puros” eran descartados. Se hizo una investigación previa de cada uno de los candidatos, investigación que continuó una vez pasada la frontera, haciendo volver a algunos reclutas “indeseables” -según la denominación del gobierno de la época- después de encontrarse a pocos kilómetros del frente. Sin embargo, algunos consiguieron sortear las investigaciones.

Los menores de 20 años necesitaban un permiso de sus padres para alistarse. Algunos jóvenes que no llegaban a la edad, movidos por aspiraciones personales de todo tipo falsearon su documentación, fueron reclamados por sus padres una vez partieron y a pocas semanas del frente se les hizo volver. Este fue el caso del gallurano Jesús Beltrán Conde. Según la documentación, aunque fuera vecino de Tauste, nació el 18 de febrero de 1921 en Gallur; trabajaba en el campo y era soltero. Por la información que se tenía de él sabemos que antes de la Guerra Civil era un joven de ideologías de derechas y al final de la contienda se enroló como voluntario en la 6ª Bandera de Falange de Aragón, luchando durante tres meses en el frente de Guadalajara, aunque sin participar en los combates por su corta edad, conformándose con servir como corneta.

Se deduce que sus padres reclamarían al joven mostrando un documento que ubicaba su nacimiento el 22 de febrero de 1922 y no en 1921, contando de esta manera con 19 años; porque la Comisaría de Vigilancia de Zaragoza solicitó al ayuntamiento de Tauste aclaraciones sobre la edad del muchacho y pocos días después, el 31 de enero de 1942 fue expulsado de la unidad por ser menor de edad. Sus padres sólo consiguieron obstaculizar su alistamiento unos pocos meses porque el 3 de agosto de ese mismo año se enroló con su hermano Antonio en una nueva unidad de relevos.

Esta vez en la alcaldía de Taute se cerciorarían bien de la edad del joven. Su hermano Antonio, también nacido en Gallur, no tuvo problema en este aspecto porque nació el 29 de diciembre de 1914. Este era jornalero, tenía esposa y dos hijos. En la Guerra Civil formó parte del Batallón de Cazadores Ceriñola nº6 y luego lo trasladaron a la unidad de Carros de Combate, luchando en los frentes de Madrid y Teruel. A pesar de haber seguido a su hermano, nunca marchó a Rusia porque pocos días antes de salir presentó una renuncia voluntaria. No sabemos el motivo. Puede que fuera por razones laborales, ya que en marzo de 1943 pidió un permiso de obras para edificar en unos terrenos.

De la actividad de Jesús en los combates ignoramos casi todo. Sabemos que cuando volvió a Tauste, en el año 1943, se dedicó el resto de su vida a la albañilería.

En estas actas se informa también de que el pradillano Ángel Carcas Navarro y un gallurano anónimo fueron testigos de la muerte del taustano Ángel Soria en el año 1942, tras ser alcanzado al parecer por una bala de francotirador. Aparentemente era una misión de mensajería fácil y sin riesgo para un curtido y condecorado soldado. Pero el destino quiso que en esas trincheras llenas de barro y nieve se topara con un obstáculo que impedía su marcha e intentara vadearlo, con tan mala suerte que dejó al descubierto parte de su cuerpo, suficiente para ser alcanzado por un proyectil.

 

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en historia por la Universidad de Zaragoza

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