GALLUR RECUPERA TRES LIENZOS DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL

Durante el año 2017 y 2018 se han llevado a cabo un proyecto de restauración y conservación de tres piezas claves del patrimonio eclesiástico de Gallur.

Se trata de tres pinturas realizadas entre los siglos XVII y XVIII y dedicadas a tres santos: San Pedro, San Jerónimo y San Ramón.

Para la realización de estos trabajos se solicitó a la Diputación Provincial de Zaragoza las ayudas destinadas a la restauración de bienes eclesiásticos muebles e inmuebles de patrimonio histórico artístico en municipios de Zaragoza.

Los lienzos se encontraban en un estado deplorable de conservación, que hacía peligrar la propia supervivencia de los mismos. Para que se pueda entender el grado tan alto de deterioro que presentaban, es preciso hablar de un hecho que marcó la vida de estas piezas: estas fueron retiradas del culto por cambios devocionales, quedando olvidadas, sin ningún tipo de mantenimiento ni cuidado y relegadas a estancias poco apropiadas para la conservación de este tipo de obras. Todos estos avatares, unidos al envejecimiento natural de los materiales constitutivos de las obras, ocasionaron la proliferación de deterioros.

Los lienzos de San Ramón y San Jerónimo presentaban una tonalidad parduzca, propia de la oxidación de los barnices, y toda la capa pictórica se encontraba resquebrajada de tal modo que en algunas zonas se había desprendido partes de ella. En el lienzo de San Pedro lo más destacable era la presencia de una gran mancha, ocasionada por una escorrentía, que recorría el cuadro de forma vertical.

Dada la situación en la que se encontraban los lienzos, era imprescindible dedicarles un tratamiento de restauración y conservación urgente. De esta situación nació el proyecto, el cual fue presentado a las instituciones locales, autonómicas y a la propiedad.

El proyecto de restauración se nutrió de un equipo multidisciplinar, compuesto por un restaurador–conservador, una historiadora del arte y un laboratorio químico. Los tratamientos de restauración y conservación fueron llevados a cabo por Miguel Ángel Agoiz Gómez, encargado de la ejecución y coordinación del proyecto.

Toda restauración de una obra artística, precisa de un informe histórico–artístico que permita conocer y valorar la obra, dicho acometido fue llevado a cabo por Elena Andrés. Con el fin de conocer los componentes que configuraban la obra, se realizó un muestreo para su posterior análisis en los laboratorios de la empresa Larco Química y Arte S. L. De este modo se pudo conocer de forma interna las tres piezas. La unión de las tres disciplinas permitió realizar un tratamiento adaptado para cada una de las obras conforme a sus necesidades.

Dichos trabajos se iniciaron con un tratamiento de fijación, realizado para unir las separaciones entre los diferentes estratos, con el fin de garantizar que las capas polícromas no puedan desprenderse en un futuro.

Uno de los procesos más complejos, es la limpieza química. Para este proceso se realizaron diferentes test con el objetivo de conocer la naturaleza de las sustancias a eliminar y, a su vez; estos resultados se contrastaron con los obtenidos en los análisis químicos, lo que permitió seleccionar el método más apropiado y respetuoso para las obras.

Debido al paso del tiempo y a las diferentes intervenciones que estos lienzos habían sufrido, el soporte textil, es decir, la tela sobre la que están pintados los cuadros; necesitaba ser tratada. Para poder intervenir la tela fue necesario desmontarla de los bastidores, además de sustituirlos, ya que estos estaban en un estado deficiente en el cual ya no cumplían su función estructural. A los soportes textiles se les colocaron injertos en las zonas carentes de materia y se añadieron bandas perimetrales para poder realizar el tensado en los nuevos bastidores.

Para finalizar la intervención se realizaron las labores de reintegración cromática, que no de pintura como se cree de forma popular, ya que en una restauración no se pinta. Este proceso tuvo la finalidad de recuperar la lectura formal de la obra, recobrando aquellas zonas de color perdidas, utilizando en todo momento una técnica reversible y diferenciada para que quedaran patentes las zonas rehechas por el restaurador.

El trabajo no terminó aquí, una restauración de calidad precisa de medidas de conservación y gestión. Por eso se adecuó la sala donde se ubicaron las obras. Cabe destacar que se contó con la colaboración de varias personas de la localidad y nuestro anterior párroco; y que se realizó una difusión de los trabajos realizados mediando un folleto explicativo, charlas con los alumnos del colegio de la localidad y conferencias.

Os mostramos a continuación los cuadros en cuestión

San Jerónimo

Miguel Ángel Agoiz Gómez

Restaurador profesional

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