LAS PELEAS NOBILIARIAS

Hubo un tiempo, en la Edad Media y Moderna, en que las disputas entre importantes familias nobiliarias eran frecuentes en toda Europa. A los conflictos de intereses entre agricultores y ganaderos, había que añadir disputas entre señoríos laicos y eclesiásticos, también entre diferentes municipios. Por otro lado estaban las diferentes identidades religiosas, que no facilitaban mucho la armonía entre las gentes de la época. Todo esto quedaba aderezado por una complicada red de relaciones feudo-vasalláticas. Se podía dar el caso de que un señor tuviera posesiones en tierras de otro señor y que fuera vasallo de éste. Incluso había reyes vasallos de otros reyes. Por ejemplo, el rey musulmán de Granada era súbdito del rey cristiano de Castilla y podía asistir a las cortes del reino castellano. Todo tipo de cesiones, ventas, prebendas, confiscaciones a modo de castigo e intercambios de tierras se daban en estos círculos.

Ante este panorama, se intentaba encauzar hacia otra parte la rapacidad de los nobles y todas esas tensiones que tenían lugar entre caballeros: o bien hacia las Cruzadas o a la conquista de Al-Andalus. Pero no era suficiente. En el campo medieval se daban todo tipo de contiendas y enfrentamientos entre señores y, a veces, tenían que mediar en ellas los propios monarcas. Esto ha quedado reflejado en nuestra literatura con historias shakesperianas como la de Romeo y Julieta, una historia de amor entre los miembros de dos familias que se odiaban a muerte: los Montesco y los Capuleto.

En Aragón también tenemos nuestras historias, la más parecida a la de Romeo y Julieta es la de los amantes de Teruel. Otros enamorados que desafiaron a sus familias fueron Brianda de Luna y Luis Cornel Pero hubo muchos más sucesos escabrosos, como el de los Albir y los Frago, que dirimieron sus diferencias en un duelo a muerte en Magallón. Más sonados fueron todavía los asesinatos y acciones de violencia entre los Urrea y los Luna, en los que acabó involucrado el mismísimo arzobispo de Zaragoza. Parece ser que en Pedrola también hubo un incidente de este tipo.

Cuenta la tradición que en el siglo XIV, cuando los cristianos ya habían conquistado todo Aragón, Valencia y la lucha contra los andalusíes quedaba muy lejos, afloraron en Pedrola viejas rencillas patrimoniales entre dos importantes familias del lugar. No obstante, esto no fue impedimento para que surgiera el amor entre jóvenes de ambos linajes. Al final, se llegó a un punto de no retorno y acabó habiendo un duelo a muerte entre representantes de las dos casas rivales.

Después de una larga lucha, cuando las heridas que se propiciaron el uno al otro empezaban a hacer mella, uno de ellos dio el golpe de gracia que desbarató al rival y pudiendo acabar con él, se detuvo. El vencedor no sólo perdonó la vida a su enemigo, sino que dio gracias al cielo por la sangre que no corrió y fundó la cofradía de Nuestra Señora de los Ángeles.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

  • Ubieto Arteta, A. (2010); Leyendas para una historia paralela del Aragón medieval, Institución Fernando el Católico, Zaragoza.

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