LA PREHISTORIA EN LA COMARCA

¿Qué sabemos de la Prehistoria de nuestra tierra? Aquella etapa de nuestra historia que fue la última en quedar incluida dentro de la ciencia histórica, ya que no hay documentos escritos que la sustenten, puesto que comienza con la aparición de los primeros seres humanos y termina cuando se inventa la escritura. Es como una historia anterior a la historia en la que sólo contamos con la arqueología para su interpretación y que nos sumerge de lleno en los albores de la humanidad.

Ya me disculparan los lectores más instruidos pero por si alguien no recuerda lo enseñado en la infancia o no ha tenido la fortuna de recibir la educación adecuada, conviene señalar que la Prehistoria se divide en dos partes:

  • Paleolítico: Es el período en el que aparecen los primeros homínidos, que están a caballo entre un antepasado común que tenemos con los primates y el hombre actual. Todas estas especies de homínidos viven de la caza y recolección. Los principales hitos de este momento son la colonización de todos los continentes, el aprovechamiento del fuego y la fabricación de las primeras herramientas.
  • Neolítico: Surge la agricultura y ganadería, los primeros poblados, se inventa la cerámica y al final de esta etapa se descubren los metales.

Los primeros homínidos en llegar a la Península Ibérica fueron el Homo Erectus y el Homo Antecesor, de aspecto bastante simiesco. Vivieron entre el 780.000 y el 200.000 a.C. Son tiempos en que el clima es mucho más cálido que el actual y el paisaje, la flora y la fauna, son las típicas de la sábana africana que tantas veces sale en los documentales. Se habita en los llanos y se puebla casi toda península, ya que todo el territorio peninsular es habitable. Sin embargo, apenas hay restos de esta etapa en Aragón. Probablemente el valle del Ebro fuera una zona ideal de habitación, algo que afecta directamente a nuestra comarca. Pero al hecho de que es bastante difícil encontrar restos de una etapa tan remota de la Prehistoria, se une que las orillas del Ebro, con sus continuas crecidas y deposiciones de limo, no son un escenario ideal para la conservación de los escasos restos materiales que dejaban estas gentes. Probablemente estén todos los vestigios de su paso removidos a saber dónde.

Entre el 200.000 y el 10.000 a.C. nos encontramos con el hombre de Neanderthal y el hombre actual, que conviven durante algún tiempo. Es ahora cuando se suceden una serie de glaciaciones que dejan a Europa cubierta de hielos. El clima es extremadamente frío y sólo se habitan las costas, que suavizan el clima y no están cubiertas de hielo, especialmente la Cornisa Cantábrica. No se puebla el llano y tan sólo se habita en cuevas, que utilizan para guarecerse del frío. En los períodos interglaciares, cuando se atempera el clima, algunas regiones de Aragón son habitables y se encuentra algún resto en el Prepirineo o en la cuenca del Jalón, fundamentalmente, siempre en las serranías donde hay abundancia de cuevas. Por tanto, sería muy difícil encontrar algún resto de esta etapa del Paleolítico en los alrededores de nuestro pueblo.

La situación cambia con la llegada del Neolítico. En torno al 10.000 a.C. el clima cambió pareciéndose cada vez más al clima actual. Esto hizo extinguirse a muchas de las especies que cazaba el ser humano y desertificó Oriente. Allí el hombre para sobrevivir tuvo que recurrir a sustituir la caza y recolección, por la agricultura y ganadería. Estos pueblos agricultores y ganaderos llegaron desde Oriente a Europa, teniendo una difícil convivencia en muchos casos con los pueblos autóctonos de cazadores-recolectores. A finales de esta época sí que tenemos algún testimonio arqueológico en nuestra comarca, aunque escaso.

En Pedrola se han encontrado varias piedras de sílex talladas por el ser humano de difícil interpretación fuera del núcleo urbano, aunque en el término municipal. Se concluye que casi con seguridad hubo poblamiento prehistórico en el lugar, que sería atractivo como cantera de sílex y por la proximidad de cauces fluviales; pero no se han encontrado estructuras ni se puede precisar la fecha de estos primeros asentamientos.

Entre los siglos VII-VI a.C. tenemos el poblado de Valdemoro en Torres de Berrellén. Es una época en la que ya se ha generalizado el uso del bronce, se empieza a fabricar utensilios de hierro y se observa una planificación en la construcción de los poblados, que se llevaban a cabo en zonas elevadas para facilitar su defensa. Este yacimiento se encuentra en los pequeños montes salinos situados en la orilla izquierda del Ebro y se encuentra muy destruido por la erosión y la edificación de un castillo medieval, aunque se han encontrado una gran cantidad de cerámicas.

Puede que se encontraran más señales de poblamiento prehistórico, de no ser porque nuestra comarca, a pesar de su importante posición geoestratégica, ha sido descuidada arqueológicamente.

 

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza.

BIBLIOGRAFÍA

• Ignacio Lorenzo, J. (2005); ” La Arqueología en la Ribera Alta del Ebro”, en Hermoso Cuesta, M. y Vázquez Astorga M. (cord.), Comarca de Ribera Alta del Ebro.

 

 

 

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