EL TESORO DEL CASTELLAR

Cuenta la leyenda que entre los términos municipales de Torres de Berrellén y Remolinos, en algún punto de los salinos montes del Castellar, se encuentra un tesoro morisco. Cerca de donde hoy se vislumbran imponentes las ruinas de un castillo, que fue clave en la conquista de Zaragoza y en su defensa por parte de las tropas cristianas de Aragón, y que dio pie a la ubicación bajo su protección, de un asentamiento dedicado principalmente al comercio de la sal y a la explotación agrícola de los fértiles regadíos ubicados en la vega del Ebro, bajo las faldas de estos montes.

Para entender esta historia hay que remontarse a principios del siglo XVI. Los Reyes Católicos pocos años atrás han conquistado el reino nazarí de Granada, convirtiéndose Fernando, por aquellos años, en el campeón de la cristiandad por ser el único europeo en derrotar a los ejércitos del islam. Se acaba así, en el año 1492, con el último reducto de Al-Andalus, quedando nuestra península gobernada únicamente por monarcas cristianos. Sin embargo, no todos los súbditos de estos reyes eran católicos, muchos de ellos eran mudéjares -musulmanes que vivían en los reinos cristianos- o judíos.

En aquellos tiempos de Torquemada y fuego inquisitorial, en los que se pensaba que la mayor fuente de conflictos entre los súbditos de un reino era las diferencias religiosas, y que se buscaba su unificación bajo un mismo credo; se expulsó a los judíos en el año 1492 y se obligó a los mudéjares a bautizarse y convertirse al cristianismo en el año 1502, pasando a denominarse “moriscos”. De golpe y porrazo toda la población mudéjar de las coronas de Castilla y de Aragón tuvo que cristianizarse. Pero no todos estaban dispuestos a hacerlo.

Los vecinos de la morería del Castellar prefirieron huir por los montes, aprovechando las dificultades del terreno, en dirección a Castejón de Valdejasa, muy cerca del reino de Navarra, que hasta 1512 no formó parte de los dominios de Fernando “el Católico” y por lo tanto, allí no aplicaba su decreto de conversión forzosa de la población mudéjar.

Ante la urgencia de la apresurada huida marcharon con lo puesto, pero escondieron sus bienes en algún lugar indeterminado con la esperanza de volver algún día y recuperarlos. Para tal fin crearon un sistema cifrado que sólo ellos conocían. Quién sabe si existió ese tesoro o es sólo una leyenda; y en caso de existir, si alguien lo encontró y se lo llevó o si todavía continua oculto en paradero desconocido. Sea como fuere y aunque no sea indicativo de la existencia de algún tesoro, el caso es que se ha encontrado alguna moneda suelta por el lugar.

 

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza.

BIBLIOGRAFÍA

• Ubieto Arteta, A. (2010); Leyendas para una historia paralela del Aragón medieval, Institución Fernando el Católico, Zaragoza.

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