DON HERNANDO DE ARAGÓN Y SUS VISITAS A GALLUR

Un día tan tenebroso como hoy, víspera del Día de Difuntos, en el que por la noche se contaran historias sobre muertos y los niños vagarán de casa en casa, acopiando golosinas, disfrazados, tal y como marca el guión de este carnaval del todo a cien importado desde América llamado Halloween; cobrarán protagonismo lugares cercanos a Gallur, escenarios de siniestras historias y leyendas. Me refiero al Monte de las Ánimas de Soria y a Trasmoz, parajes llenos de fábulas que sirvieron de inspiración al grandioso Gustavo Adolfo Bécquer.

Sin embargo, si dejamos al margen el monotema que nos ocupa el día de hoy, Gallur tiene una efeméride que recordar. Se trata de la visita del arzobispo de Zaragoza, Don Hernando de Aragón, en el año 1554. El motivo de su llegada a nuestra villa parece ser que fue revisar las obras de remodelación de nuestra iglesia, quedando registradas en los quinqui libris sus disposiciones, que no eran otras que cuando acabasen las obras, allanasen la entrada de la iglesia.

Este Don Hernando, como los especialistas en arte sabrán, no era un cualquiera; sino que era nieto bastardo del mismísimo Fernando II “el Católico” y estaba emparentado también con el duque de Villahermosa, Martín de Gurrea y Aragón, y su mujer, Luisa de Borja y Aragón, que residían en la vecina Pedrola en un majestuoso palacio que todavía puede verse. Fue promovido por el emperador Carlos V para que fuera nombrado en las cortes aragonesas abad del todopoderoso Monasterio de Veruela y más tarde ocupó el cargo de Arzobispo de Zaragoza.

Por sus aposentos desfilaron toda clase de arquitectos y artistas, pues fue uno de los más grandes mecenas de la época, responsable de la construcción de las capillas de San Bernardo y San Benito de la Seo de Zaragoza, pagadas de su propio bolsillo. Fue también quien mandó edificar la Cartuja del Aula Dei y quien ideó la construcción de la Lonja de Zaragoza. Dirigió una renovación de la arquitectura religiosa sin precedentes en Aragón, fruto de su gusto por las nuevas formas italianas, la necesidad de dar cabida a los nuevos fieles -procedentes de la población morisca que fue obligada a convertirse a partir del año 1526-, y del lamentable estado de muchas iglesias que exigían un reacondicionamiento.

Era mucho más que un importante cargo religioso, pues se trataba de un gran erudito que llegó a ser Cronista oficial de Zaragoza y escribió Historia de los Reyes de Aragón, además de un notable político, virrey del Reino desde el año 1566. Era una persona influyente en todo Aragón que despachaba asuntos, dineros y tejemanejes por doquier.

Gracias a nuestra colaboradora Carmina Gascón, que ha tenido a bien proporcionarme fotografías del quinquilibris de la parroquia de los años 1533 a 1596, he encontrado una nueva visita de tan ilustre personaje el 15 de marzo del año 1566, simultaneando ya los cargos de arzobispo y virrey, en la que inauguró el campanario de la torre, bendiciendo las campanas y poniéndoles por nombre a una Fernandina y a otra Bárbara.

manuscrito
Página donde viene recogida la visita de Don Hernando del año 1566 con letra cortesana, típica de los siglos XV y XVI

 

manuscrito 3
Sello de Don Hernando de Aragón.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Uni. de Zaragoza

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