SAN ANTONIO

Reconducía a la paz fraterna a los desavenidos, […] hacía restituir lo sustraído con la usura y la violencia […]. Liberaba a las prostitutas de su torpe mercado, y disuadía a ladrones famosos por sus fechorías de meter las manos en las cosas ajenas […]. No puedo pasar por alto cómo él inducía a confesar los pecados a una multitud tan grande de hombres y mujeres, que no bastaban para oírles ni los religiosos, ni otros sacerdotes, que en no pequeña cantidad lo acompañaban.

Assidua 13, 11-13

Así se nos presenta a San Antonio de Padua -junto con San Pedro patrón de Gallur- en Assidua, primera biografía del santo escrita por un autor anónimo de la época.

Algo que la gente no suele conocer es que no nació en Padua llamándose Antonio, sino que nació en Lisboa y se llamaba Fernando. Nuestro biografiado decidió cambiarse el nombre y murió en aquella ciudad del norte de Italia con la que es relacionado. Es por eso que se le conoce como San Antonio de Padua o San Antonio de Lisboa, porque los santos tienen dos patrias, una donde nacen y otra donde mueren, siendo más importante muchas veces la segunda.

No sabemos bien la fecha exacta de su nacimiento, que habría que situarlo a finales del siglo XII. Lo que sí conocemos es que vino al mundo en el seno de una familia acomodada y que se llamaba Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo, aunque en el año 1220 cuando ingresó en la Orden de los Frailes Menores decidió cambiarse el nombre. Incluso conocemos cual fue el hogar donde creció y vivió su infancia. Bajo la iglesia de San Antonio de Lisboa se encuentra el sótano de su casa natal. El resto de la vivienda fue destruido por el terremoto del año 1755 y sobre este sótano se construyó el templo cristiano dedicado a su persona que hoy vemos.

Sin la aprobación de su familia, ingresó en la Orden de San Agustín y dedicó su juventud al estudio de las escrituras y los clásicos, retirado en el convento de Lisboa de dicha orden y más tarde en Coimbra. Se convirtió en todo un erudito y experto de la Biblia y quedó impresionado cuando llevaron a Coimbra los restos de unos misioneros franciscanos que habían sido asesinados en Marruecos. El suceso le conmovió tanto que decidió abandonar la orden de los agustinos y formar parte de la orden franciscana, cambiándose de nombre en honor a San Antonio Abad, a quien estaba dedicada la ermita franciscana de Coimbra.

Quiso seguir el ejemplo de sus ídolos y predicar en Marruecos pero cayó enfermo y tuvo que regresar. En su vuelta a casa le sorprendió una tormenta y acabó recalando en Sicilia. Allí conoció al mismísimo fundador de la orden, San Francisco de Asís. Al principio lo destinaron a servir como sacerdote de una pequeña ermita de Montepaolo. Pero enseguida se dieron cuenta de su potencial como predicador y fue enviado por Italia y sur de Francia para combatir a la reciente herejía de los cátaros, muriendo finalmente en Padua.

Falleció el 13 de junio de 1231 y en menos de un año ya fue canonizado, a causa de la popularidad de la que gozó, de su conocimiento erudito de los textos sagrados y de la multiplicidad de milagros que se le atribuyeron, el más famoso de ellos que se le apareciera el niño Jesús, a quien cogió en brazos. De ahí la forma en la que habitualmente se le representa. Es considerado uno de los doctores de la Iglesia y fue el segundo santo en la historia de la cristiandad que más rápido fue canonizado.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Universidad de Zaragoza

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