LA CERÁMICA ROMANA DE GALLUR

La última clase del curso de historia de Aragón que imparto los jueves en la Casa de Cultura fue algo más entretenida de lo normal, gracias a que una de mis alumnas, María Isabel Corellano, trajo unas cerámicas romanas, según su testimonio encontradas en los campos aledaños de la orilla izquierda del Ebro a su paso por Gallur.

Naturalmente y a pesar de que trastocaba mis planes de clase iniciales, no pude resistirme a comentarlas en un corrillo improvisado, explicación que pretendo compartir con todos ustedes en este artículo.

Los fragmentos que me han sido presentados corresponden a diferentes tipologías de cerámica. La primera de estas tipologías corresponde a la cerámica campaniense de tipo B.

campaniense B cara externa
Cara externa de los fragmentos galluranos de campaniense B
campaniense B cara interna
Cara interna de los fragmentos galluranos de campaniense B

 

La cerámica campaniense se caracteriza por aplicar una pintura negra sobre la pieza parecida al barniz, que imitaba a la cerámica de metal de los ricos. Lo habitual en los yacimientos es encontrar este tipo de recipientes y no la lujosa vajilla de metal, pues al final, los arqueólogos solemos encontrar la basura que abandonaban.

Estas cerámicas son de época republicana (siglos III-I a.C.). Para que nos entendamos, de tiempos anteriores a Julio César, a la conquista de las Galias, a Augusto y a la existencia de emperadores. Se producían de manera industrial en la Península Itálica y desde allí se exportaban a todas las tierras dominadas por los romanos.

En el caso de los restos galluranos, el color amarillento de la pasta denota que son de tipo B, más modernas que las de tipo A, cuya pasta es de un color rosáceo. Una particularidad de estos dos fragmentos es que no presentan la cara interna pintada de negro en su totalidad, sino que están pintados en su interior a bandas de color negro. La cara exterior, por el contrario, estaría totalmente pintada de negro. El hecho de que en esta cara haya trozos sin pintura negra no debe llevar a engaño. Esto ocurre porque con el tiempo se ha deteriorado y perdido, pero se observa claramente que la pieza en su cara externa iría recubierta por entero de este oscuro pigmento. Por consiguiente, en estos dos fragmentos hay una clara diferencia entre la cara interna y la externa, algo que no es habitual. Es extraño que aparezcan este tipo de cerámicas en Gallur porque el Pagus Gallorum de donde deriva el actual nombre de Gallur- es un poblado de fundación imperial, de época de Augusto. Sin embargo, este tipo de cerámicas pervivió en algunos lugares de forma minoritaria y testimonial hasta la primera mitad del siglo I d.C.

Las siguientes cerámicas que me mostraron eran terra sigillataEstas cerámicas son de época imperial (siglos I-V d.C.), se caracterizan por presentar un barniz de color rojo. La decoración de estas cerámicas es a base de bajorrelieves que representan todo tipo de temáticas, aunque suelen abundar las de tema mitológico o pornográfico. En esta época ya no se producen exclusivamente en Italia, sino que se producen también en las provincias. Según el lugar de procedencia podemos clasificarlas grosso modo en itálicas, gálicas, hispánicas o africanas.

Las que tuve en mis manos eran gálicas o hispánicas y de época Alto-Imperial (siglos I-III d.C.). Imagino la pregunta que ronda ahora por vuestra mente: ¿Cómo sabe si son gálicas o hispánicas? Las gálicas tienen un color rojo intenso y brillante inconfundible, diferente al resto. Y las hispánicas, de un tono anaranjado y con poco brillo son difíciles de distinguir de las africanas, así que un inexperto en la materia como yo, tuvo que recurrir al viejo truco del almendruco del arqueólogo, que aunque poco ortodoxo, no consiste en otra cosa que en tocar con la punta de la lengua la pieza. Si al retirar la lengua, la cerámica se pega momentáneamente a esta, es que es hispánica. Aquí os expongo las piezas:

sigillata galica
Cara interna de los fragmentos de sigillata gallica.
pie sigillata galica
Cara externa de los fragmentos de sigillata gallica.

Da la casualidad que todos estos fragmentos de sigillata gallica corresponden al pie del vaso. El relieve que se aprecia en la cara externa era el pie para apoyar el recipiente.

sello
Sigillum de la pieza.

Una de las piezas en la cara interna del pie presenta un sigillum -sello-. Y es que estas cerámicas eran selladas con la marca del fabricante. De ahí el nombre de terra sigillata, que no significaría otra cosa que “cerámica sellada”. En el caso que nos ocupa, en un recuadro dispuesto en el centro se observa escrito “OMLA”, marca que no he conseguido identificar.

Finalmente os dejo los fragmentos de sigillata hispanica. Uno de ellos presenta a modo de decoración un ancho relieve de forma lineal y bajorelieves lineales también, lo cual ha dificultado la fotografía y las sombras hacen que no se aprecie con claridad el tono más anaranjado de la pieza si lo comparamos con las anteriores. Los fragmentos corresponden a lo que es la panza del recipiente.

sigillata hispánica
Fragmentos de sigillata hispanica.

Mi más sincero agradecimiento a María Isabel Corellano. Si no hubiera guardado con especial celo los restos y no me los hubiera prestado, no habría sido posible escribir este artículo.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.

 

 

 

 

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