LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA: LA CONTROVERSIA DEL DOGMA Y LA REPRESENTACIÓN ARTÍSTICA.

La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado desde su concepción. El término Inmaculada proviene del concepto ex macula, es decir, sin mancha y sin pecado. Los orígenes de esta creencia provienen de la Iglesia Oriental, que ya celebraba esta festividad antes del siglo VIII. Durante la Edad Media, la devoción se extendió pero generó grandes controversias teológicas y no será hasta 1854 cuando finalmente el Papa Pío IX proclame el dogma en su bula Ineffabilis Deus:

La doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios y debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles…

Lo que celebramos es la afirmación de la pureza de la Virgen en tres momentos puntuales. En primer lugar su propio nacimiento, que tiene origen en el abrazo de San Joaquín y Santa Ana bajo la puerta dorada de Jerusalén, siendo esta referencia bíblica la más antigua a la que se hace referencia para demostrar que María fue concebida sin pecado carnal. El segundo suceso que indica la pureza de la Virgen es el hecho de concebir a Cristo de nuevo sin pecado. Dios hace que María esté llena de gracia, sin ningún pecado, justa, divina y santa. Por lo tanto, la Inmaculada Concepción no es más que la reafirmación de la virginidad y pureza de María en primer lugar desde su nacimiento, en la maternidad de Cristo, y después de ella. Por este motivo encontraremos referencias en las escrituras sagradas como María, tres veces virgen.

La concepción sin pecado de la Virgen María, es la contraposición de la figura de Eva, que es la encarnación del pecado en la mujer. María será la imagen de pureza que acabará con ese pecado y la mancha que Eva originó. Por este motivo, en las representaciones artísticas encontraremos una serie de símbolos como la serpiente, que es imagen del pecado y del mal, que Eva no evitó, y María sí combate. Para simbolizar este hecho se representa a la Virgen pisando dicha serpiente o un dragón, en señal de triunfo de la Nueva Eva.

La iconografía de la Inmaculada es compleja pero sabemos que es en el siglo XVI cuando se perfila uno de los modelos que luego se asociará a la Inmaculada Concepción, el de la Tota Pulchra, que consiste en la imagen de María rodeada de los símbolos de las Letanías Lauretanas tales como los lirios o el jardín cerrado, haciendo referencia a su pureza virginal y siendo coronada por Dios Padre o por la Trinidad.

Posteriormente a esta imagen se le asociará también la idea de un pasaje del Apocalipsis:

Una gran señal apareció en el cielo, una Mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas en su cabeza.

De la fusión de estas imágenes surge el modelo de la Inmaculada que más trascendencia va a tener y que nos deja por escrito el pintor y tratadista Francisco Pacheco en su Arte de la Pintura en el año 1649, donde define cómo debe representarse la Inmaculada, pautas que fueron referencia para numerosos artistas.

La fuente iconográfica en la que se basa Pacheco se encuentra en la aparición de la Virgen a la dama portuguesa Beatriz de Silva que fundó en el siglo XVI en Toledo la Orden de la Concepción Purísima. En la aparición, describió a la Virgen con los ojos alzados al cielo y los brazos cruzados sobre el pecho, dos aspectos que Pacheco recoge en su tratado:

En la flor de su edad, de doce a trece años, hermosísima nariz y boca perfectísima y rosadas mejillas, los bellísimos cabellos tendidos, de color de oro, se ha de pintar con túnica blanca y manto azul…

Esta forma de representación de la Inmaculada Concepción en el arte español seguirá vigente hasta el siglo XX, y es precisamente esta centuria la que goza de mayor culto a esta advocación en la villa de Gallur.

Digital StillCamera
1. Altar neogótico de la Parroquia de San Pedro.

Actualmente contamos con tres ejemplos artísticos que demuestran la permanencia y continuidad de esta iconografía mariana. El primero de ellos se trata de la imagen de la Virgen en un altar neogótico regalada por Dº Carmen Zaldívar en el año 1924 a la Parroquia de San Pedro (imagen 1). Esta obra pertenecía a la Capilla de Nº Señora del Rosario hasta que finalmente se colocó a continuación del altar de San Antonio. Es una pieza que sigue estrictamente el modelo iconográfico relatado por Francisco Pacheco, contando con los principales atributos que hacen que se diferencie con facilidad de cualquier otra devoción mariana.

El segundo de los ejemplos se encuentra en la Capilla del Beato Agno, siendo de especial interés ya que es un modelo simplificado, no obstante sigue manteniendo la túnica blanca de la pureza y el manto azul (imagen 2). En este caso la imagen carece de la representación de las doce estrellas alrededor, en cambio sí se plasma cómo la Virgen pisa sobre la imagen del pecado y el mal encarnada en un dragón, que a su vez descansa sobre la representación del globo terrestre. Es una imagen que transmite la protección que la Virgen da a los fieles, y que vuelve a estar presente en otra de las obras conservadas en Gallur. Concretamente se trata del estandarte de raso (imagen 3) que poseía la asociación de las Hijas de María, fundada a principios del siglo XX conservado actualmente en la Parroquia de San Pedro. En esta pieza observamos la inscripción sobre tela María, Madre de Misericordia, Protegedme hasta la Muerte.

Esta imagen sigue claramente los modelos del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo, resaltando un mayor parecido concretamente con la Inmaculada del Escorial, realizada entre 1660 y 1665. Murillo creó con la representación de la Purísima o Inmaculada, un prototipo que repetía con breves diferencias en sus obras, dando lugar a un modelo de referencia que tuvo especial relevancia en nuestro país, siguiendo en la mayoría de los casos las pautas de representación establecidas por Francisco Pacheco en 1649.

capilla del Beato Agno
2. Virgen Inmaculada de la Capilla del Beato Agno.
Estandarte
3. Estandarte de las Hijas de María

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elena Andrés Palos

Personal investigador (FPI) del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. 

Agradecimientos:

Antonio Miguel Sierra Ferrández

 

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