UNA BODA REAL TUVO LUGAR EN ALAGÓN

En la Corona de Aragón se acostumbraba a que las bodas reales tuvieran lugar en Zaragoza. No fue así la boda entre Pedro IV “el Ceremonioso” y su primera mujer Doña María de Navarra, que se celebró en Alagón el 25 de julio de 1338, posiblemente en la Iglesia de San Pedro.

Si seguimos el relato de Jerónimo Zurita, quien movió los hilos para que se concertara el matrimonio fue el rey de Navarra. De este modo nos lo relata en su obra culmen Anales:

“… Esto se movió primero por parte del rey y reina de Navarra, con deseo de confederarse con la casa de Aragón…”.

También nos informa de la dote que aportaría el rey de Navarra para el casamiento de su hija:

“… Cien mil libras de la moneda de aquel reino que llamaban sanchetes… pero no se le habían de dar sino las sesenta mil…”.

En un principio, quien estaba destinada a casarse con Pedro no era María, sino su hermana y primogénita Doña Juana. Zurita nos informa de que finalmente se decidió que fuera María porque su edad era más adecuada para el casamiento con el rey de Aragón. Otras fuentes de la época nos informan que Juana rechazó el matrimonio con Pedro e ingresó como religiosa en el convento de Longicampo, en las inmediaciones de París. Por aquella época el remedio más eficaz para librarse de un matrimonio indeseado era ingresar en el convento. No se puede culpar a la infanta navarra, pues no es que el joven rey de Aragón de 19 años fuera un galán apuesto, sino que a pesar de ser sabio, culto e inteligente; digamos que físicamente no daba la talla, ya que había nacido sietemesino, poco agraciado, débil y de baja estatura.

Sea como fuere, se mantuvo el acuerdo inicial con el rey de Navarra. Lo único que cambió fue la candidata al matrimonio, que pasó de ser Juana a ser María. Parece ser que hubo un final feliz, al menos para Pedro, ya que se refería a su mujer de esta manera:

“mujer de santa vida y grande honestidad… muy cara companyera e muller nuestra”.

No obstante, no sabemos las impresiones de ella. Poco importaba, ya que desgraciadamente las mujeres en esta época eran tratadas como simple mercancía, cosas del medievo.

El lector se estara preguntando entonces por qué tuvo lugar la boda en Alagón y no en Zaragoza, como era lo habitual.

Resulta que la jovencísima infanta que todavía no había cumplido los 12 años se encontraba en Tudela preparando el ajuar –paños, sábanas, piezas de seda, etc.-. Por su parte, el jovencísimo rey de Aragón de 19 años se encontraba en Barcelona. Ambos se dispusieron a partir desde sus respectivos lugares para encontrarse en Zaragoza y celebrar allí su enlace. Pero el destino quiso que la joven prometida cayera enferma en Alagón. El rey acudió a su encuentro y cuando recobró fuerzas, puesto que se encontraron en Alagón y ya estaban reunidos, se casaron en dicha localidad.

Doña María dio a Pedro tres hijas y un hijo. Sin embargo, su hijo viviría tan sólo unas horas y María cinco días más, muriendo a causa del parto el 17 de abril de 1346. Nuestro rey se casaría tres veces más.

 

Bibliografía

 

  • Pérez Viñuales, P.; “Bodas reales en Alagón” en Comarca Ribera Alta del Ebro, Diputación General de Aragón, 2002, pp. 102-104.

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