EL CANAL IMPERIAL DE ARAGÓN (II PARTE)

En la primera parte del artículo hablaba sobre los antecedentes en la construcción del Canal Imperial de Aragón, aquel canal tan importante para nuestro querido pueblo. Hoy toca hablar de su puesta en marcha. ¿Cómo nació el proyecto? ¿Cuándo comenzaron las obras? ¿Qué supuso para la región? Nosotros te lo contamos.

En el siglo XVIII la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, encabezada por el conde de Aranda, persona de gran influencia en el reinado de Carlos III, fue la que propuso al rey la construcción del Canal Imperial de Aragón, un proyecto mucho más ambicioso que el de la Acequia Imperial de Aragón, en el contexto de aquella España que para modernizarse quería llenarse de canales como los de Francia e Inglaterra, sin tener en cuenta que no podía hacerse a causa de las características de los ríos españoles. Tan sólo era factible en el río Ebro y en algunos escasos puntos más de la geografía peninsular.

Las obras comenzaron en 1776 y terminaron en 1790. Pocas obras hidráulicas de Europa gozan de una importancia mayor. Ocupa 110 kilómetros, abarcando desde Fontellas hasta Zaragoza. La empresa se encargó a Ramón Pignatelli, cuñado del Conde de Aranda. Se emplearon las mejores técnicas de la época y su construcción supuso un elevado coste que asumió el Estado, endeudándose con bancos holandeses.

Las aspiraciones eran construir un canal navegable que bordeando el Ebro, comunicara el Cantábrico con el Mediterráneo para dar salida al mar a los productos de la huerta del valle medio del Ebro; y que los campesinos accedieran a unas tierras secas a bajo coste pero muy fértiles si se regaban con el canal, lo que desató las protestas de algunos nobles de Aragón, ya que esto perjudicaba sus intereses.

El primero de los objetivos no se cumplió totalmente, ya que por dificultades técnicas el canal sólo transcurre desde Fontellas hasta Zaragoza, no se logró comunicar el Cantábrico con el Mediterráneo pero sí se consiguió que los productos de los pueblos ribereños llegaran por medio del canal con mucha facilidad y rapidez a Zaragoza. También se consiguió el segundo de los propósitos, ya que la cantidad de tierras regables aumentaron de manera considerable.

El canal se convirtió en la autopista de la época, en el medio más rápido de transportar mercancías. Durante todo el siglo XIX y gran parte del siglo XX constituyó uno de los principales motores económicos de Gallur. Pero esa es otra historia que dejo para la siguiente parte de este artículo. ¡Estad atentos!

Si quieres leer la primera parte, pincha aquí.

EL CANAL IMPERIAL DE ARAGÓN (PARTE I)

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.

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